lunes, 13 de junio de 2011

CAPITULO 105: BLACK HAWK DOWN - LA CAIDA DEL HALCON NEGRO (2001)





La acción de la cinta está basada en una operación real de las unidades Delta e infantería estadounidenses que fue enviada a Mogadiscio el 3 de octubre de 1993, para atrapar a dos de los tenientes del señor de la guerra somalí Mohamed Farrah Aidid. En lugar de eso, dos helicópteros UH-60 Black Hawk fueron abatidos. Así la estudiada acción militar que estaba previsto que durara una hora, duró más de un día de brutales combates con el resultado de 19 estadounidenses fallecidos, 73 heridos y más de 1000 somalíes muertos. Con un aroma militarista a pesar de narrar una intervención fallida, el productor Jerry Bruckheimer pone toda su espectacularidad y presupuesto al servicio de Ridley Scott, quien crea una memorable reconstrucción de los hechos con virtuosismo, un gran estilo visual y con una tendencia hacia el sentimentalismo pero sin dejar que la presión de la acción baje nunca de ritmo. Josh Hartnett es el actor que más tiempo está en pantalla aunque todos los papeles, por pequeños actores están copados por destacados nombres propios.
Esta historia fue pasada al libro Black Hawk Down: A Story of Modern War escrito por el periodista del Philadelphia Inquire, Mark Bowden. La obra llegó a manos del productor Jerry Bruckheimer, compró los derechos y convenció a Ridley Scott para que lo dirigiera. Cabe destacar la acción heroica de Gary Gordon y Randy Shughart. Francotiradores de la fuerza delta de los Estados Unidos con el Coronel Carlos Lewis todos operadores Deltas quienes combatieron heroicamente. Se ofrecieron como voluntarios para asegurar el área del segundo UH-60 caído, y preservar la vida del único superviviente el piloto Michael Durant, los francotiradores delta mantuvieron a raya los rebeldes somalíes por un tiempo de dos horas hasta que se quedaron sin municiones y finalmente fueron abatidos, menos el Coronel Carlos Lewis y Michael Durant que estuvo en cautiverio durante 11 días. Helicópteros sobrevolaban la posible zona donde retenían a Durant repitiendo por altavoces (Mike Durant, no te abandonaremos).
Los francotiradores Gary Gordon y Randy Shughart recibieron la medalla de honor del congreso post mortem, única entregada a francotiradores en la historia del ejército de los Estados Unidos y a operadores de la Fuerza Delta, el Coronel Lewis rechazó la Medalla. También se puso su nombre a dos barcos de la marina de los Estados Unidos en su memoria (USNS Gordon y USNS Shughart).



Como Mogadiscio sigue siendo una ciudad prohibida, el diseñador de producción Arthur Max tuvo que reconstruir la ciudad en otro país. Al final, el film se rodó en los exteriores a medio camino entre Rabat y Salé (Marruecos), por lo que las escenas en las que los helicópteros vuelan por la línea de la costa hacia su destino, tienen el sol al lado contrario de donde debería estar por la hora que es. Mohamed Farrah Aidid murió asesinado por milicias competidoras el 1 de agosto de 1996. El general William F. Garrison optó por el retiro poco después. Hussein Mohamed Farrah, hijo de Mohamed Farrah Aidid, se alistó voluntario en el cuerpo de Marines de los Estados Unidos y sirvió como traductor en la operación "Restaurar la esperanza" de 1992 a 1993. Tras la muerte de su padre asumió su mismo puesto en liderazgo contra otras guerrillas y contra la ONU y EEUU. No logró restaurar la paz en el país. Permaneció hasta el 2007 en cargos políticos intentando una reconciliación entre las facciones combatientes y buscando apoyo de la ONU y EEUU.
Poco después de que “La Caída del Halcón Negro” se estrenara, varias organizaciones, incluida la de Somalia Justicia Advocacy Center en California, hizo un llamamiento para su boicot y denunció lo que consideraban su brutal y deshumanizadora representación de los somalíes.
En una entrevista en la radio, Brendan Sexton, un actor en la cinta, declaró que la versión de la cinta que finalmente llegó a las pantallas de cine fue muy diferente a la que se representaba en el guión original. Según él, muchas escenas duras perseguían, realmente, mostrar a la sociedad la dureza de lo que es la guerra, y de cómo una mala gestión de recursos militares difuminó en este conflicto el verdadero propósito de la misión de EE.UU en Somalia, que no era otra que el de socorrer al pueblo necesitado. Poco después de la presentación de la cinta, el autor Mark Bowden, quien escribió el guión para “La Caída del Halcón Negro”, le dijo a un periódico que el personaje interpretado por el actor Ewan McGregor se basaba en el ranger John Stebbins, «pero los funcionarios del Pentágono le pidieron en su nombre que éste se cambiara, en un intento de mantener su vergüenza secreta» (en el 2000 Stebbins fue acusado de violar a su hija de seis años y sentenciado a 30 años de prisión). El redactor lo negó e informó de que, en lugar de ello, se cambió el nombre por «razones creativas».
“La Caída del Halcón Negro” muestra dramáticamente hechos verídicos que tuvieron su origen en políticas sumamente dudosas que resultaron en centenas de muertes, con o sin razón. No se trata de alcanzar un análisis político, pero llegamos vagamente a comprender suficiente como para velar un poco el entusiasmo por una cinta tan intensa y tan bien hecha como ésta. La cinta narra un pasaje histórico, ocurrido en 1993, en el que un grupo de soldados norteamericanos quedó varado en las calles de Somalia, repletas de guerrilleros impulsados por sus líderes a odiar profundamente la interferencia extranjera que amenazaba con derribar los corruptos y violentos gobiernos del pueblo y reemplazarlos por quien la CIA considerara como una mejor opción. Con los soldados atrincherándose como podían a mitad de la devastada ciudad, bajo ataque por parte de miles de guerrilleros, era requerido por el orgullo norteamericano, el sentido del deber y el miedo a un ridículo internacional que se formara una misión de rescate, cuyo resultado puede ser positivo o negativo, según como se mire.



Tras la espectacular pero peor que mediocre “Pearl Harbor” del 2001, Jerry Bruckheimer se une a Ridley Scott para una nueva cinta que recrea magistralmente el combate de las fuerzas de EE.UU. en Somalia. La maquinaria que el productor proporciona es excelentemente empleada por Ridley Scott, un veterano director que ha entregado varias de las mejores cintas de la historia del cine, como “Blade Runner” de 1982 o “Alien: El Octavo Pasajero” de 1979, y algunos desastres que han conseguido dañar casi permanentemente su reputación, como “G.I. Jane” de 1997. Pero es indudable que el director no únicamente tiene talento sino también habilidad y en “La Caída del Halcón Negro” construye una cinta completamente realista, dotada de un gran ritmo y llena de acción. La labor de dirección es sobresaliente en todos los aspectos y a pesar de tener multitud de puntos de vista y de personajes en acciones paralelas, uno siempre sabe dónde está. Esto acarrea la consecuencia de que nunca se crea una tensión palpable por las personas en pantalla, ya que la gran protagonista de la cinta es la acción.
Lo que es más discutible del film es el guión, ya que está lleno de pequeños momentos de emotividad forzada, incluidas secuencias de soldados a punto de morir con la fotografía de su familia en las manos, que se aleja de la tensión que la cinta quiere crear. Otro gran problema que tiene la cinta es su intencionalidad, ya que si puede aparenta que no quiere entregar ningún mensaje, algo complicado cuando se está mostrando la muerte de mil personas en combate, se acaba decantando por la camaradería del militarismo norteamericano sin querer aventurarse en ningún terreno político. Curiosamente un gran número de los actores en el film que hacen de miembros del ejército de EE.UU. son estadounidenses, como Ewan McGregor, Eric Bana, Ewen Bremner, Jason Isaacs, Ioan Gruffudd, Orlando Bloom o Nikolaj Coster-Waldau. De toda la colección de nombres propios con la que cuenta la cinta, únicamente Josh Hartnett tiene unos pocos minutos más que el resto para realizar un mínimo de recorrido a su personaje.



“La Caída del Halcón Negro” es una cinta con muchos actores y personajes, tal vez demasiados, que alcanza unos niveles técnicos perfectos y una tensión narrativa de gran pulso gracias a la labor de su director, pero falla en tener un mensaje coherente y saber qué quiere decir al recrear esta acción en Somalia. Qué lejos está estilísticamente “La Caída del Halcón Negro” de las cintas bélicas que se volvieron tan populares en los cuarentas, pero qué cerca se encuentra en su intención y mensaje. En los cuarentas, obviamente para elevar la moral y para cumplir la función demagógica que se requería, se vio a John Wayne, y Audie Murphy entre otros como los héroes de guerra norteamericanos, recios en su determinación por defender su país, pero con una moralidad pura, resistente a toda situación, por lo que siempre eran mucho mejores que el enemigo.
“La Caída del Halcón Negro” es una interesante cinta bélica, cuyo mensaje es inequívoco en este clima de terror que envuelve al mundo. Pero dejando la política aparte, se trata de una muestra de la destreza de Ridley Scott como director y artista visual, y a pesar de que tal vez la cinta se hubiera beneficiado con algunos recortes y menos personajes, como mero espectáculo visual es impresionante.

1 comentario:

  1. Les felicito por esta publicacion por que esta cinta es fonomenal es pedazo de pelicula en mi caso no me aburro de verla por que me gusta mucho gracias Joel Calderon

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