viernes, 27 de mayo de 2011

CAPITULO 88: WINGS - ALAS (1927)





Si hay dramas mudos sorprendentes, “Alas” es uno de ellos. Aquí se puede apreciar un trabajo de producción y de elaboración de realismo maravilloso, que no solo se basa en desarrollar las normas fundamentales del cine sin sonido más que el de los instrumentos tocando, sino que presentan unas escenas bélicas elaboradas y mostradas de manera muy sorpresiva y atrapante, y una historia, que tiene sus puntos débiles, pero que logra emocionar y mantener atento al espectador.

Dos amigos, fanáticos de la aviación, están esperando con ansias el día en el que se les pueda presentar la oportunidad de ser pilotos. La Primera Guerra Mundial aparece y ellos van a ser llamados del ejército para adentrarse en su sueño. Dejan atrás sus vidas para dedicarse a un trabajo que les puede traer muchas satisfacciones en su país, pero también mucho peligro al estar jugando con sus propias vidas.

La cinta maneja muy bien los tiempos y, aunque la duración total está muy cercana de las dos horas y media, el trabajo realizado con la cámara para poder atraer la atención del espectador y sumergirlo en la historia es maravilloso. Primero que nada se plantea una historia de amor, mejor dicho un triángulo romántico lleno de confusiones e idas y vueltas. Estos son los principales momentos de distensión y de humor de la cinta. Mary, la mujer enamorada de uno de los amigos, encarnada por Clara Bow, desarrolla mucha dulzura y tiene algunos momentos muy graciosos en los que se los puede ver a ella tratando de seducir, sin éxito, a su compañero. A su vez, la gracia se basa en otro personaje, el típico loco, quien, remitiendo al humor basado en los gestos y movimientos, tiene algunas situaciones delirantes, principalmente en los momentos previos a los entrenamientos en el ejército. Toda la historia de amor y la lucha de Mary para que Jack la mire se mantienen hasta el final y, en muchos momentos, se la deja de lado para introducir y desarrollar la otra premisa, y la más cruda, de la cinta.

La cinta tiene una visión limitada sobre la guerra, no se hacen juicios de valor ni intentos por decir que la masacre que se está viendo en pantalla está mal, es más, los mismos personajes dicen que la guerra es eso y no se responsabilizan por lo que van haciendo. Pese a esto, no se puede dejar de lado el maravilloso trabajo al mostrar con lujo de detalles las escenas bélicas. No hay demasiada sangre, solo la necesaria, y no hay expresiones intensas de muerte, salvo en las escenas finales. La labor realizada con la cámara es espectacular, aquí se pueden ver planeaciones sin cortes, puntos de vista que dan mucho dramatismo y una belleza visual, impregnada del negro de la guerra, muy bien manejada. La cámara se sitúa en diferentes y muy estratégicos ángulos, hay planos que hoy fueron olvidados que hacen énfasis en distintos movimientos, encuadres corridos y desenfocados, y una habilidad por parte del director al mostrar las cosas que se quieren ver de manera muy original, impresionante (la hamaca; cada uno de los vuelos y los diferentes cambios de roles; los primeros planos; el uso de los efectos especiales, las explosiones, el fuego, las burbujas, los choques y las destrucciones parciales y totales de estructuras).







El film es mudo y como todos, para que el espectador pueda entender la historia, se introducen, cada tanto, diferentes placas escritas con pensamientos, diálogos y pasajes históricos. Esto ayuda muchísimo al entendimiento, cada una presenta un estilo visual acorde al momento del argumento y, pese a que algunas se sobreentienden, aportan coherencia y aclaran diferentes hechos. A su vez, la música es protagonista indirecta de la cinta, aquí se mezclan estilos, se pueden apreciar diferentes intensidades de tonos, hay un juego con el sonido del himno francés y siempre se juega con un mismo compás musical.

El trabajo realizado por los intérpretes es muy enriquecido. Clara Bow le aporta, aunque está muy poco en escena, mucha dulzura y magia a la pantalla; Charles 'Buddy' Rogers se destaca al mostrar con expresiones, al igual que Richard Arlen, su amor por la aviación y ambos, su devoción por el amor de una mujer, al mismo tiempo que al demostrar esa fraternidad que los une.

“Alas” es una cinta que argumentalmente puede llegar a ser previsible, pero que presenta un lujo visual increíble, actuaciones muy acordes a las necesidades del guión, una historia emocionante y un ritmo épico que sorprende en todo momento. Una demostración de que con muy poco se puede hacer algo muy grande. Un drama mudo de calidad para tener en mente, volver a ver y disfrutar de un cine diferente y pasado, pero por eso, no menos valioso.

Siendo la única película muda que tuvo el honor de ganar el premio Oscar de la Academia a la Mejor Película, rompió record de taquilla al causar sensación con sus escenas de combate aéreo y se distinguió como uno de los clásicos del cine bélico en su época. Por su duración, su reparto (aunque hoy las caras nos sean desconocidas), y los medios puestos para su filmación es una película industrialmente ambiciosa, lo que se llama una gran producción de estudio. William A. Wellman, saca nota, especialmente en las justamente célebres escenas de combate aéreo (él era antiguo combatiente de la primera Guerra Mundial). Además, el triángulo sobre el que se sustenta la historia, dos hombres y una mujer, da lugar a un juego de personajes vibrante, muy moderno, que se aleja mucho de las convenciones posteriores del género. En “Alas”, es sobresaliente el retrato de la amistad entre dos hombres; casi diría del amor entre dos hombres.









Más allá del romanticismo bélico: pilotos y estrés postraumático. El cine busca la espectacularidad y los aviones son máquinas fascinantes, rodeadas de una aureola romántica por el hecho mismo de surcar los aires, el deseo más antiguo de la humanidad, la caracterí­stica más relevante de los dioses. Si el cine buscaba fascinar a los espectadores, ¿qué espectáculo mejor que el vuelo de una maravilla técnica? ¿Qué mejor héroe que aquél capaz de disfrutar de la libertad total que ofrece el vuelo?
Es increíble comprobar cómo en el cine mudo se alcanzó tal maestría a la hora de contar historias sin palabras. Tenemos de todo, desde todo tipo de travellings (hay uno especialmente impresionante en el Folies Berger que bien lo podría haber filmado Scorsese), planos aéreos,... hasta hay un plano con la cámara en un columpio. Las batallas aéreas con aviones incendiados volando no tienen precio. Las interpretaciones son bastantes correctas teniendo en cuenta el estilo sobreactuado que se llevaba por aquél entonces en el cine mudo. En resumidas cuentas, una cinta que demuestra el buen hacer hollywoodiense de la primera época. “Alas” es toda una lección de cine.

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