domingo, 15 de mayo de 2011

CAPITULO 76: APOCALYPSE NOW - APOCALIPSIS AHORA (1979)





Desde negro fundimos a un plano fijo, en larguísimo teleobjetivo que aplana la imagen, de una frondosa jungla. Durante varios segundos, el único sonido perceptible es el distorsionado repiqueteo de unas hélices. De súbito un helicóptero corta la pantalla, borroso. Se levanta una bruma amarilla. Se levantan también, a la vez, los primeros acordes de una música lejana. Más bruma amarilla. Al minuto y once segundos, una brutal explosión de napalm reduce la jungla a cenizas. Morrison dice “This is the end…beautiful friend”.

Del rostro en parcial oscuridad de Michael Corleone, pasamos, cinco años después, al rostro de Willard (Martin Sheen), rostro invertido y sobreimpresionado a las imágenes de la jungla y los helicópteros. Las hélices desaparecen. Ocupa su puesto la hélice del ventilador de techo de su habitación. Y de ahí de nuevo a la jungla, otra explosión. No hay tregua. Son los dos primeros minutos de “Apocalipsis Ahora”. En 1979 el mundo conocía por primera vez estas imágenes.

El guión es una adaptación de la novela de Joseph Conrad “El corazón de las tinieblas” mezclada con otras obras como “La Odisea” de Homero. La novela de Conrad está ambientada en el Congo Belga del siglo XIX. Orson Welles realizó una adaptación para la radio e incluso quiso llevarla al cine, pero debido al presupuesto que requería al final acabó dirigiendo “Ciudadano Kane”. La idea de llevar la novela al cine resurgió en pleno conflicto de Vietnam. El primer borrador fue realizado por John Millius en 1967. Millius era y sigue siendo un militarista convencido y a él le debemos el título; es una contrapropuesta al grito pacifista del movimiento hippy: “Nirvana Now!”. Además del título, incluía un final mucho más belicista y en cierta forma parecido al que luego se vería en “La cruz de Hierro”. En este primer final, Willard se une a Kurtz en una última batalla contra el VietCong. Mientras Kurtz filosofa sobre las bondades de la violencia entre las explosiones y disparos, le pregunta a Willard porque lucha. Willard responde: “Porque me gusta esto”. George Lucas era quien debía dirigir la cinta y la idea era realizarla en medio de la propia guerra del Vietnam para conseguir todo el realismo posible. Warner Bros se negó en redondo pues estaba segura que iban a matar a esa panda de locos. El proyecto quedó archivado.

En 1975 el proyecto fue retomado. Pero muchas cosas habían cambiado. La primera de todas es que la Guerra de Vietnam se había acabado. La segunda es que el director no iba a ser George Lucas porque este se encontraba metido en la realización de una cinta de Ciencia-Ficción llamada “Star Wars”. La tercera es que Coppola era multimillonario y tenía unos cuantos Oscar gracias a la saga de “El padrino” por lo que dirigiría y produciría con parte de su patrimonio la cinta.

El plan era rodar la cinta en Filipinas durante unas 6 semanas y el presupuesto inicial sería de unos 12 millones de dólares. Pero lo primero era buscar a un actor de primera fila como reclamo y para asegurar el dinero de la producción. Se pensó en Steve McQueen para el papel de Kurtz o de Willard, pero debido a su enfermedad lo rechazó. Seguidamente se le propuso a Brando que también declinó la oferta. Se ofreció el papel de Willard a de Niro y a Al Pacino. Incluso se llegó a pensar en Jack Nicholson y en Robert Redford. Nadie aceptó y Coppola se agarró un disgusto monumental pues sin una gran estrella en el reparto, la United Artist no adelantaría los doce millones de dólares necesarios. Cuando todo parecía perdido, Brando aceptó la oferta de rodar durante tres semanas por tres millones de dólares. Con Brando en el reparto, el dinero para la producción estaba asegurado. “Apocalipsis Ahora” estaba en marcha.





Cuando Francis Ford Coppola se decidió finalmente a dirigir “Apocalipsis Ahora” tras las dos primeras partes-que luego terminaron siendo tres- de su exitosa trilogía “El Padrino”, no se imaginó realmente lo qué le esperaba.

La localización elegida para rodar la cinta fue Camboya. Visualmente, sería lo mismo que estar filmando en Vietnam, y con suerte el ejército podría prestarles sus equipos y armamento, que eran los mismos que en el lugar real. Sin embargo, lo que no se imaginaba el director era la odisea en la que estaba a punto de embarcarse, que empezó desde el minuto cero: al finalizar la primer semana de rodaje, Coppola llegó a la conclusión de que su actor protagonista, Harvey Keitel, no era el más indicado para el papel de Willard -tenía demasiado ego-.

Martin Sheen tenía en ese momento unos treinta y tantos años, y acabaría cumpliendo otros dos durante el rodaje. Lo que pensó que sería un trabajo de unos cuatro meses -dieciséis semanas de rodaje-, terminó siendo más. Sheen era conocido por sus colegas de profesión como un tipo simpático, abierto, agradable como compañero. Pero Sheen también era actor de método, y eso implicaba implicarse emocionalmente con el personaje. Buen tiempo después de aceptar la oferta de Coppola, en el día de su 36 cumpleaños, aquel actor extrovertido había dejado paso a otro depresivo y oscuro, que se sentía cada vez más lejos de su familia. Aquel día se emborrachó a más no poder y esa noche, durante el rodaje de lo que sería la secuencia inicial de “Apocalipsis Ahora”, estuvo muy cerca de un brote psicótico. Quienes estuvieron en el rodaje cuentan que el clima se volvió denso y se cortaba con un cuchillo, lo que resulta irónico, porque Sheen, en una de las escenas, y debido a su estado de embriaguez, calculó mal e hizo trizas un espejo, haciéndose un corte profundo en la mano. Pero el rodaje no se cortó, sino que continuó a petición del propio actor, que seguiría actuando mientras sangraba profusamente. Un par de días después, como resultado del stress y del consumo masivo de drogas, Sheen sufriría un infarto; según le dijeron los médicos, el infarto de una persona veinte años mayor que él. La producción no podía detenerse, y los productores, sin ninguna certeza sobre el futuro del actor, debieron arreglarse sin él durante un mes. En este intervalo de tiempo Coppola llegó a gritarles “Martin Sheen no se muere hasta que yo lo diga”.

Los sets de rodaje fueron destruidos, prácticamente en su totalidad, primero por una explosión y después por el tifón Olga que ocurrió poco después de su inicio. No obstante, Coppola quiso salir a filmar en medio del tifón; era como una revelación, era necesario salir a grabar en ese momento, y lo hicieron, con el agua hasta las rodillas.

No queda muy claro el por qué Coppola llamó a su amigo Dennis Hopper para participar en el rodaje, o sí. El actor estaba pasando su peor momento con las drogas y tenía cada vez más problemas para encontrar trabajo. Por eso, nada mejor que un viaje a Camboya para participar de un rodaje donde nadie dormía, y en cual el que no consumía anfetaminas, consumía ácido o cualquier otra combinación –a todo esto, recordamos que Laurence Fishburne comenzó el rodaje con 15 años y lo terminó con 18-. A los cuatro días de llegar, Hopper todavía no se sabía su papel, lo que motivó una discusión con su amigo Coppola, en la cual él le reclamaba libertad creativa, olvidar los diálogos, a lo que Coppola le respondía que lo entendía, pero que para olvidar algo primero debía recordarlo. Hopper tuvo todos estos problemas hasta finalizar el rodaje.

Cerca del final, y unos tres años después del momento en que debía ocurrir, llegó Marlon Brando para interpretar a Kurtz y terminar su parte en no más de tres semanas -por contrato-. Por los retrasos, Brando había amenazado con no solamente no ir, sino también quedarse con el adelanto de un millón de dólares que había recibido. Tras múltiples negociaciones y discusiones de por medio, el momento llegó. Pero quien fuera el mayor sex symbol del celuloide había engordado sobremanera, con lo cual, acomplejado con su nuevo físico, no quiso que le grabaran planos de cuerpo entero. Como eso no era suficiente, se negó a decir sus diálogos, alegando que no estaba conforme con ellos. A Coppola esto no le sentó demasiado mal, puesto que él era el primero que quería desde hacía tiempo cambiar el final. Lo que no se esperaba el director, era que Brando ni siquiera se hubiese leído el guión completo. Conclusión: Brando no estaba conforme, pero tampoco sabía por qué razón.





Llegados a este punto, Coppola, que había puesto todos sus bienes y dinero como garantía para convencer a los productores de darle los más de 20 millones de dólares que él necesitaba para “Apocalipsis Ahora”, realmente se vio al borde del abismo. De hecho, llegó a considerar el suicidio ante esta abrumadora cantidad de obstáculos -llegó a perder más de 30 kilos durante el rodaje, justo al contrario que Brando-.

Finalmente, Coppola terminó realizando las ya míticas escenas del encuentro entre Kurtz y Willard en penumbras -gracias al talento del director de fotografía Vitorio Storaro-, y a pura improvisación, con cada toma diferente a la anterior y con un encuadre, para Brando, cerrado sobre su rostro y en un marcado claroscuro, lo que terminó por aportar mayor profundidad psicológica a su personaje.

Coppola explicó que durante el rodaje de esta cinta su equipo se comportó como el ejército norteamericano en Vietnam: eran muchos, estaban en medio de la jungla, con enormes cantidades de material y de dinero, y poco a poco se fueron volviendo locos. La mujer de Coppola, Eleanor, fue filmando las diferentes fases del rodaje. Dicho material fue luego usado para la realización del excelente documental “Hearts of Darkness: A Filmmaker's Apocalypse”. Y en esa producción podemos ver perfectamente todas las etapas de esa locura. Aquí el bosquejo de algunas:

En la mítica escena del ataque de los helicópteros se usaron aeronaves del ejército filipino que habían sido utilizadas durante la guerra de Vietnam. Coppola llegó a un acuerdo personal con el dictador Ferdinand Marcos. Esta famosa escena se rodó a pocos kilómetros de Baler lugar de la famosa gesta recogida en la cinta “Los últimos de Filipinas” de 1945. La primera vez que se rodó uno de los almacenes de producción fue destruido por error. En otra ocasión, cinco helicópteros fueron retirados para ser utilizados contra la guerrilla comunista. En palabras de Millius, el personaje de Kilgore estaba basado en el cíclope de “La Odisea”. Adicionalmente, las chicas “Playboy” están inspiradas en las sirenas del relato homérico.

Coppola se inspiró en la película “Aguirre, la cólera de Dios” de 1972 para la escenografía de la subida por el río. Simultáneamente quiso representar un viaje en el tiempo, y por ello rodó la escena de la plantación francesa. Dicha escena fue eliminada en la versión estrenada en 1979 y reincorporada en la versión "Redux".

Parece ser que todo el mundo se drogó en algún momento del rodaje, pero el que se llevó la palma fue Dennis Hopper. Según parece en todas sus escenas estaba totalmente flipado y ni se molestaba en aprenderse su guión. Llegó a ser un autentico incordio para todos.

Coppola introdujo cambios en el guión sobre la marcha. Esto causó más y más retrasos en el rodaje, tantos que la cinta llegó a conocerse como “Apocalipsis Cuando?”. Millius fue enviado para intentar poner orden. En sus propias palabras se sintió como Von Rundstedt ante Hitler en 1944. Iba para decirle “Mi führer, sin gasolina todo está perdido en Rusia” y tras dos horas de conversación salió pensando: “Al diablo con la gasolina. La victoria final es posible”. El rodaje continuó.





Jimmy Carter llegó a ordenar la censura de la cinta. Para saltarse la censura en su país, Coppola estrenó una versión en el festival de Cannes en la que ni siquiera había títulos de crédito y en la que al final no se destruye el santuario de Kurtz. Al ganar la palma de oro y la fama, la cinta pudo ser estrenada en los Estados Unidos.

En la cinta aparecen actores en papeles secundarios que luego llegarían a ser grandes estrellas como Harrison Ford o Lawrence Fishburne. Este último tenía 14 años cuando comenzó el rodaje.

Varias escenas están inspiradas en acontecimientos reales como por ejemplo la escena de la cantimplora. Aunque la más famosa es la matanza de la barca, inspirada en la masacre de Mi-Lai. De hecho, los vietnamitas son en realidad auténticos refugiados vietnamitas establecidos en Filipinas.

La tribu de montagnard que venera a Kurtz fue una tribu filipina contratada al completo por Coppola. El sacrificio de la vaca es real. De hecho la idea de incluirlo fue porque Coppola asistió previamente a uno en su honor. Al finalizar, el sacerdote del pueblo le ofreció el corazón del animal diciendo que se lo merecía porque había demostrado tener un gran corazón. Y ciertamente lo había hecho. Al parecer tuvo tentaciones de suicidarse al menos en tres ocasiones.




Por fin, tras 238 días de rodaje absolutamente demenciales, el 21 de mayo de 1977 se dio el claquetazo final a “Apocalipsis Ahora”. Sin embargo, al pobre Francis Ford Coppola aún le quedaban un par de berrinches extras. Por una parte, las denuncias de asociaciones en defensa de los animales por la decapitación ritual de un buey en las escenas finales del film y, sobre todo, el disgusto que le dio su cuenta corriente, ya que la modesta cinta se disparó hasta los treinta millones de dólares de presupuesto, casi la mitad del bolsillo del realizador. Y no hay que olvidar el montaje de un film, que debía convertir 370 horas de material grabado en algo que se pudiera proyectar en una sala convencional de cine. Al final, y por suerte, la cinta acabaría recaudando cien millones de dólares y obtendría 8 Nominaciones a los Premios Oscar. Eso, y una frase de Coppola, en Cannes, durante la presentación del film, que también pasaría a la historia de los titulares promocionales: Apocalipsis Ahora no es una cinta sobre Vietnam. Es Vietnam”. Esta frase de Coppola es la mejor sinopsis de “Apocalipsis Ahora”, la cinta más famosa sobre la Guerra de Vietnam. Y probablemente la cinta bélica más famosa hasta que se estrenó “Rescatando al Soldado Ryan” de 1998.

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