martes, 10 de mayo de 2011

CAPITULO 71: ALL THE KING'S MEN - EL POLITICO (1949)





Huey Long (1893–1935) fue un controvertido político Demócrata de Alabama, que llegó a ser Gobernador y Senador antes de ser asesinado. Sus años más influyentes coincidieron con la Gran Depresión y con la supremacía de Franklin D. Roosevelt en la política de los Estados Unidos. Si bien apoyó a Roosevelt, luego se tornó en su contra y, debido a sus políticas populistas, muchos llegaron a considerarlo un demagogo y un gran peligro para la nación. Desde el Congreso, cuando ya no era Gobernador, siguió digitando los destinos de Alabama, y sus tentáculos se expandían a todos los niveles del poder. Tal figura no podía escapar la avidez de más de un biógrafo. Pero, curiosamente, dos de los escritores que se avocaron a la tarea lo hicieron a través de un personaje ficticio, obviamente inspirado en Long. La novela de más repercusión –ganadora del Premio Pulitzer– fue “All The King’s Men” de 1946, de Robert Penn Warren. Para que desde la portada misma no cupiesen dudas, el título de libro (que en español sería “Todos los hombres del Rey”) se inspiró en un latiguillo de campaña de Long: “Cada hombre es un Rey, pero ninguno lleva la corona”.
Penn Warren había logrado con gran suceso lo mismo que Orson Welles con su film “Ciudadano Kane” de 1941 quien recreó con referencias nada veladas la vida del magnate periodístico Randolph Hearst. Pero, para suerte de Penn Warren, Huey Long no estaba vivo para tratar de destruir su carrera o la de quien se atreviese a llevar su “biografía” al cine, como lo hizo Hearst en una implacable cruzada contra Welles. El director que se interesó en el proyecto fue precisamente Robert Rossen, quien en 1947 había dirigido “Cuerpo y Alma” de 1947, la historia de un boxeador (John Garfield) consumido por la ambición y de la corrupción en el ambiente del pugilismo. Especialmente por haber dirigido estos dos films, Rossen fue convocado por el Comité de Actividades Antiamericanas del Congreso para investigar sus posibles lazos con el comunismo. A pesar de que no fue incluido en la infame Lista Negra, su carrera sufrió el golpe. La Columbia se desvinculó de él y le compró los derechos sobre sus cintas. La perspectiva de una carrera destruida debe haber impulsado a Rossen a presentarse ante el Comité y delatar a 57 personas pertenecientes al Partido Comunista.







Robert Rossen escribió el guión adaptado de la novela de Penn Warren, dirigió y produjo “El Político” con su propia compañía productora; es decir, en forma independiente. No incluyó grandes nombres en el reparto, usó inclusive actores no profesionales y luego salió a tratar de convencer a alguno de los grandes estudios para que distribuyeran el producto terminado.
Harry Cohn, jefe de la Columbia, tomó la distribución del film, aunque no le tenía demasiada confianza. Después del estreno en Nueva York el 9 de noviembre de 1949, Rossen tuvo que convencer a Cohn para que lanzara la cinta en Los Angeles dentro del año calendario 1949, ya que era la única forma de que pudiera competir por los premios Oscar® de ese año. Cohn aceptó pero Rossen tuvo que pagar de su bolsillo toda la compaña de promoción para el premio.
La principal herramienta de Willy Stark (Broderick Crawford) para fomentar sus aspiraciones políticas es su innata y honesta habilidad para comunicarse con la gente. Una vez que accede a un cargo electo se unen a su equipo Jack Burden (John Ireland) y luego Sadie Burke (Mercedes McCambridge). Con la ayuda de los demagógicos discursos que le escriben y el astuto manejo de su ascenso al poder, Stark finalmente es electo gobernador. Poco a poco es vencido por la ambición y pierde las cosas que más apreciaba en la vida, como por ejemplo el cariño y respeto de su hijo (John Derek). Su dudoso accionar y la infaltable corrupción lo llevan a ser investigado por el Congreso, pero –si bien logra eludir el peso de la ley– no puede escapar un destino trágico.
Broderick Crawford hasta ese momento había desempeñado papeles secundarios. A pesar de que en algún momento se consideró a Humphrey Bogart para desempeñar uno de los papeles principales, con este film Broderick logró el mejor papel cinematográfico de su carrera, con una performance sumamente lograda, electrizante y voraz. John Ireland, Mercedes McCambridge y el joven John Derek también brindaron excelentes actuaciones. Robert Rossen realizó varios cambios al adaptar la novela para el celuloide. En la novela, la trama gira más en torno al punto de vista de Jack Burden (Incluso el Sindicato de Guionistas tuvo que arbitrar para determinar si los aportes que hizo al guión Norman Corwin no eran de suficiente peso como para que figurara como co-guionista. El fallo del Sindicato favoreció a Rossen).





Rossen impregnó el film de un tono oscuro, descarnado, mostrando el rostro diabólico de la política, la furia de las ambiciones y el desenfreno de una turba motivada. No era el tipo de cinta a la cual Hollywood estaba demasiado acostumbrado. Poco después llegarían films como “Mientras la Ciudad Duerme de 1950 o “Nido de Ratas” de 1954. La respuesta de la crítica fue muy favorable. Sin lugar a dudas mucho mejor que la que tuvo la otra versión ficcionalizada de la vida de Huey Long: “Un León en las Calles” de 1953, dirigida por Raoul Walsh y protagonizada por James Cagney. El guión, de Luther Davis, se basó en la novela de Adria Locke Langley. James Cagney había comprado los derechos de la novela en 1945, pero tuvo el mal tino de empezar a filmarla recién en 1952, tres años después del éxito de la cinta de Rossen, basada en la novela de Penn Warren, que también había eclipsado a la versión de Lock Langely. En esta segunda novela, Hank Martin (Cagney) es un político de zona rural que tiene un ascenso y caída muy paralelos a los de Huey Long y Willie Stark.
Cuando llegó la temporada de premios en Hollywood, “El Político” se planteaba como muy bien posicionada para tener una excelente repercusión en los Premios Oscar® de la Academia. Ganó el Globo de Oro® a Mejor Película Drama, Mejor Actor Drama, Mejor Director y Mejor Actriz de Reparto y Actriz Revelación (doble premio para Mercedes McCambridge). La Asociación de Críticos de Nueva York la consideró la Mejor Película y galardonó a Broderick Crawford. Y el DGA (Gremio de Directores) y el WGA (Gremio de Guionistas) entregaron sendos galardones a Robert Rossen como el mejor en su rubro.
A la hora de las nominaciones para el Oscar®, al film no le pudo ir mejor: consiguió 7 Nominaciones: (Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor Protagonista (Broderick Crawford), Mejor Actor de Reparto (John Ireland), Mejor Actriz de Reparto (McCambridge), Mejor Guión Adaptado y Mejor Montaje). Las predicciones previas a la ceremonia indicaban a “El Político”, Broderick Crawford y Mercedes McCambridge como números puestos. Quienes podrían arrebatarles el premio serían el film “Carta a Tres Esposas” y Kirk Douglas por su boxeador en “El Ídolo de Barro”. Esos 3 premios fueron como se esperaba, pero Robert Rossen personalmente tuvo que conformarse con la estatuilla como productor de la Mejor Película. Joseph L. Mankiewicz, con su “Carta a Tres Esposas” hizo doblete y resultó Mejor Director y Mejor Guionista. John Ireland perdió ante el favorito Dean Jagger “Almas en la Hoguera” y el compaginador triunfante fue Harry Gerstad por “El Ídolo de Barro”. La planta estelar la completó Olivia de Havilland con su segundo Oscar® a la Mejor Actriz por “La Heredera”.




El personaje interpretado por el oscarizado Broderick Crawford evoluciona de una manera perfectamente creíble, pasando de ser un inocente ciudadano con los mejores ideales a un animal político adicto al poder. La transición está marcada brillantemente por la borrachera a la que es empujado por una despiadada Sadie Burke (Mercedes McCambridge), harta de tener que utilizarle como una herramienta en la campaña electoral, con el fin dividir el voto en favor de su verdadero jefe. Rossen parece querer decir que en un alma limpia se puede llegar a desencadenar una reacción en cadena en cuanto ésta entra en contacto con cualquier vicio. Por decirlo así, la atracción que Broderick siente hacia una mujer que no es la suya y el alcohol son sus detonantes personales.
El mensaje de la cinta es evidente; el poder puede corromper, y no solo a la persona que lo ostenta, sino a todos aquellos que le rodean. Es el caso de Sadie, que en un principio le desprecia y luego no puede despegarse de él; ocurre lo mismo con el periodista Jack Burden (John Ireland), que acude en un principio al pueblo natal de Willie Stark (Broderick Crawford) con voluntad informativa; pero cuando éste ha alcanzado notoriedad, le apoya incluso en contra de sus principios y sospechando de las prácticas poco ortodoxas que utiliza para conseguir sus objetivos.
“El Politico” trata un tema que nunca pasa de moda, como es la capacidad de corromper que lleva implícito el poder y la enorme distancia que media entre las palabras, la oratoria y el programa de un político y la forma en la que ha de mover los hilos en la sombra para conseguir realizaciones concretas, sacrificando los medios para alcanzar un fin determinado. Conocida es la frase que reza, “el poder corrompe, un poder absoluto corrompe absolutamente” y esta cinta lo muestra a la perfección. Willie Stark es un hombre honrado, humilde, que comienza su andadura política a escala local, denunciando los injustos beneficios que los comisionados obtienen de la construcción de obras públicas, como el colegio de la pequeña localidad de Kanoma, que se derrumba matando a varios niños. Esta circunstancia, hará que el pueblo alabe las críticas de Stark a los que tienen el poder en sus manos y usan y abusan de él sin escrúpulos. Se convierte, así, en el candidato ideal para hacer de hombre de paja en las elecciones a gobernador, bajo la máxima “divide y vencerás”, basándose el partido en la escasa habilidad de Stark de captar la atención de los ciudadanos con sus veraces, pero aburridos discursos. Sin embargo, Stark llega a tomar conciencia de que está siendo utilizado y es en ese momento cuando decide dirigirse al pueblo de forma sincera, llana, utilizando su baja extracción social y su conocimiento de las verdaderas preocupaciones de los pobres. Lógicamente, alcanza rápida popularidad como encantador de las masas más desheredadas, iniciando una rápida ascensión política hasta que es elegido Gobernador. A partir de ese momento, el honrado personaje se empieza a tornar en un mafioso y chantajista que, en aras de alcanzar el bien para los pobres, no duda en pisar y comprar a quien se cruza en su camino, contratando a un periodista como esbirro de sus tropelías, rodeándose de sus hasta entonces enemigos y aprovechándose de sus familiares y admiradores.







Llama la atención que uno de los mayores vicios de la política e incluso de la democracia, como es el de retener el poder a todo coste, siga estando tan extendido en todos los países y sociedades y sea contemplado casi como una cualidad inherente al ejercicio del gobierno. Frente a ello, transparencia, sólo transparencia. Porque las sombras de la política son más oscuras que cien inviernos.
La narración, como en toda cinta de Rossen, es clara, concisa y muy fluida, sin perder en ningún momento la credibilidad ni el ritmo, merced al saber hacer de de uno de los grandes desconocidos del cine americano. En definitiva, un magnífico traje hecho a medida de un enorme Broderick Crawford que, desde el minuto uno, deleita con su interpretación, repleta de fuerza, intensidad y vehemencia. Una magnífica dirección, un brillante guión y unas portentosas interpretaciones hacen de “El Político” una obligación para cualquier amante del cine. Una cinta extraordinaria, y en el que uno se da cuenta que, a pesar de los años transcurridos, el panorama polí­tico, tanto allí­, como allá, no ha cambiado en absoluto. ¿Cambiará algún dí­a? La respuesta en el aire.

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