lunes, 9 de mayo de 2011

CAPITULO 70: HIGH NOON - A LA HORA SEÑALADA (1952)





Si hay un título mítico dentro del género de western es “A la Hora Señalada”. Y no sólo porque se convirtiera en una cinta de éxito inmediato, con varios premios Oscar y con una fama acumulada a lo largo del tiempo, sino porque su excelente factura y sus ingredientes, suponen la esencia misma del género. Aunque, también es cierto, que la obra de Fred Zinnemann es de puro suspenso usando el escenario y los personajes habituales del oeste.
Zinnemann alcanzó con este título y su siguiente obra “De Aquí a La Eternidad” su cenit, y demostró su sobrado talento y su enorme capacidad para manejar el tiempo en la narración. Junto a su brillante dirección, hay que destacar de forma sobresaliente a su protagonista, un Gary Cooper crepuscular y colosal, así como un montaje perfecto (obra de Elmo Williams) acompañado de la inconfudible música de Dimitri Tiomkin. Todo ello bajo la producción del avispado Stanley Kramer.
También es cierto que ayudó enormemente al éxito en su época el tema principal de la banda sonora, interpretado por el cantante y actor Tex Ritter, que alcanzó enorme popularidad. Y aunque en la actualidad estemos acostumbrados a que una canción ayude a la promoción de una cinta, en aquellos tiempos no era lo habitual. Sobresaliente se puede calificar del trabajo de Gary Cooper, que recuperó su aletargada fama y prestigio para convertirse en el sheriff Will Kane, uno de los más famosos para la posteridad del cine del oeste.
Además de sus valores puramente cinematográficos, este título es emblemático porque ayudó sobremanera a estimular el género, alcanzando la cumbre del western psicológico, que naciera con “La Diligencia” de 1939.









“A la Hora Señalada” es uno de los mejores western clásicos de la historia del cine, incluso la AFI -American Film Institute- la colocó entre las 100 mejores películas americanas del siglo XX. Ganadora de 4 Premios Oscar (Mejor Actor Protagonista, Mejor Montaje, Mejor Banda Sonora Original y Mejor Canción Original) y nominada a otros 3 (Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guion Original), cuenta la historia del sheriff de Hadleyville, Will Kane (Gary Cooper), está a punto de abandonar su puesto tras su boda con Amy (Grace Kelly).  Cuando está en plena ceremonia matrimonial, Kane es informado de que el peligroso criminal Frank Miller (Ian McDonald) ha salido de la prisión a la que el sheriff lo había enviado y piensa retornar a Haydeville para encontrarse con su banda y acabar con la vida de Kane. Will requerirá la ayuda de sus vecinos, pero temerosos de la banda de Miller, nadie estará a su lado.
Esto ocurre sobre las diez y media y al mediodía llegará a la estación el tren con Miller. A partir de aquí la cinta está narrada en tiempo real y vamos contagiándonos de la agonía del protagonista, que abandona sus pensamientos de marcharse de luna de miel para hacer frente a la situación y defender a los conciudadanos a los que les debe su honor.
Quizás lo más emblemático y sobresaliente de esta obra maestra es que está rodada en tiempo real, un hito en la historia del cine hasta ese momento. Uno puede pulsar el cronómetro al comienzo de la proyección y comprobará que cada minuto y cada segundo coinciden con aquellos en que transcurre la historia: 84 minutos, ni más ni menos. Zinnemann usa este recurso para aumentar la tensión recordando que el instante anunciado desde el principio -la llegada de Frank Miller y su banda- se va acercando inevitablemente mientras que el protagonista hace lo posible por buscar ayuda y una solución a su soledad que no llega. Así la historia se convierte en la precisa crónica de un momento anunciado. “A la Hora Señalada” nos muestre una acción que no necesita mostrar tiroteos ni persecuciones para conseguir una intensidad creciente, planteándose hasta su clímax más que como un western como un film de suspenso, manejado de manera magistral al estilo hitchcockiano, con un desarrollo desasosegante de sensación claustrofóbica en un escenario marcado por el miedo y la muerte, que plasma con majestuosidad la soledad de su personaje central, en un contexto silencioso, polvoriento y desolado, culminado con un semblante grave pero sereno y un simbólico gesto de esperanza en una juventud valerosa.
En una desesperada peregrinación en busca de ayuda, el sheriff se va encontrando como todos le dan la espalda (incluso su reciente esposa), temiendo lo peor y dejando a Kane en una crítica situación moral y ética, que afronta con valor, dudas, miedo pero con profunda convicción. Vivimos con enorme tensión, cada conversación, cada intento de reclutar ayuda, mientras las manecillas del reloj nos van mostrando periódicamente el tiempo restante hasta que el tren fatídico llegue. Atmósfera asfixiante y agónica, que genera una enorme emoción. Sublime narración que genera un suspenso que te atrapa, contando sólo con la interpretación de Cooper (y los impresionantes secundarios, destacando la latina Kathy Jurado), el montaje y la partitura.





La soberbia interpretación del gran Gary Cooper -ya entrado en los 50 años-, que ganó con éste el segundo Premio Óscar de su carrera -le quedaba por ganar uno honorífico-, con cada uno de sus gestos ayuda a comunicar los sentimientos contenidos y la tensión creciente de modo que el espectador se introduce en la trama hasta tal punto que te dan ganas de agarrar un rifle y ofrecerte como voluntario para ayudante del sheriff. Claro que para lograrlo también el mérito está en la cámara y en esos planos cortos que recogen la expresividad de cada personaje desnudando su verdadero interior y mostrando de qué lado estamos hechos ante una situación límite. Sin olvidar, por supuesto, el inmenso guión de Carl Foreman -nominado al Óscar - que dosifica y desarrolla la acción descubriendo paulatinamente las circunstancias de los protagonistas, las relaciones entre ellos, para explicar por qué y cómo reacciona cada cual ante lo que se avecina; haciendo de este film un western psicológico proyectado como una alegoría sobre la Caza de Brujas, no en vano el propio Foreman se negó a colaborar con la misma y fue incluido en la fatídica lista negra.
Hay muchas secuencias inolvidables en la hora y media de metraje. Pero, si tenemos que quedar con alguna, que además destaca por antológica, y su enorme síntesis esencial de la historia, es ese plano donde vemos, ya desesperado a Cooper, acercándose la hora de llegada del tren, en medio del poblado. El escenario es silencioso, polvoriento y desolador, el sol calienta y es su única compañía. Vemos su semblante sereno, pero palpamos su indefensión, traicionado y asumiendo las irreversibles consecuencias de su situación mientras mira a su alrededor. Y, en el plano siguiente, con un gran movimiento de cámara que se aleja, lo vemos solo ante el peligro.
La cinta resultó también ser el primer gran papel de la hermosa Grace Kelly, que acto seguido quedó convertida en una gran estrella. También habría que mencionar a Kathy Jurado -ganadora del Globo de Oro a la mejor actriz de reparto-, a Thomas Mitchell y a Lloyd Bridges en un personaje ambiguo y quizás la antítesis del héroe encarnado por Cooper. El sentido del deber, la ley y el orden en un cobarde microcosmos es acompañado por una revuelta subtrama sentimental, protagonizada por un trío de excepción: un crepuscular Gary Cooper, una hermosa Grace Kelly y la espléndida Katy Jurado, quien roba todas las escenas en las que aparece. Mención especial para la histórica partitura de Dimitri Tiomkin y la canción “High Noon”, compuesta por Tiomkin junto a Ned Washington que interpreta Tex Ritter, padre del actor John Ritter.











Bien es sabido que Howard Hawks y John Wayne hicieron “Río Bravo” de 1959 como respuesta a la cinta presente, puesto que el mensaje de que un Sheriff se tenga que humillar ante toda la gente de una ciudad para que le ayuden a enfrentarse a una banda matones les indignó. Porque Cooper, aparte de estar solo ante el peligro, es el único que parece preocupado por que se salve el pueblo. Y la forma de denunciar esta carencia de apoyo se hace sólo a través de la mirada más inmensa posible que se pueda arrancar de un actor, una mirada de dolor, indignación y rencor contenido: la que Cooper le dedica a ese miserable pueblo en su conmovedor final. Pero lo cierto es que se trata de una cinta que uno no se cansa de ver, es de esas que concentra en su corta duración, una intensa carga psicológica, un suspenso y un ritmo inolvidables.

2 comentarios:

  1. Gracias Jorge Gallosa. La sinopsis y comentario sobre la película en general y sobre Cooper me han hecho renacer las ganas de verla nuevamente. Los comentarios, ajustados, mantienen el suspenso del libro. Gran mérito.

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    1. Ohhh muchas gracias. Que bueno que lo hayas disfrutado. Saludos.

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