domingo, 1 de mayo de 2011

CAPITULO 62: THE TEN COMMANDMENTS - LOS DIEZ MANDAMIENTOS (1956)





En el Imperio egipcio, miles de esclavos, muchos de ellos hambrientos, se ocupaban de la construcción de todo tipo de monumentos, ya sean religiosos o civiles. En esta ocasión nos hallamos en pleno período del Imperio Nuevo y dentro de esos siervos, encontramos a un buen número de ellos pertenecientes a la raza hebrea, una estirpe autoconsiderada como el pueblo elegido por Dios que anhelan la fecunda tierra prometida y la llegada de un gran libertador que los redima del yugo egipcio. Este último pueblo, marcado profundamente por sus convicciones religiosas politeístas (a excepción del período de Amenofis IV con Atón) en donde se rinde culto a un buen número de dioses zoomorfos, Horus, Ra o Thot, es confrontado ante un clan monoteísta con un Dios sin formas, pero muy presente en el quehacer de sus actividades cotidianas. Dentro de esa coyuntura, un niño abandonado en el río Nilo será adoptado por la hermana del poderoso faraón, crecerá y se convertirá en un triunfante príncipe egipcio, pero con el tiempo y después de descubrir su verdadero origen, se transmutará en el mesiánico líder que conduzca el éxodo del oprimido pueblo judío desde tierras egipcias hasta Canaán.





“Los Diez Mandamientos”, Espectacular superproducción, “remake” del propio film que Cecil  B. DeMille realizó -en versión silente- en 1923. Rodada en Egipto y en el monte Sinaí­, con uno de los decorados más colosales jamás construidos para una cinta; una de las obras maestras indiscutibles de la historia del cine bíblico, sin lugar a dudas una de las cintas más espectaculares de todos los tiempos. “Los Diez Mandamientos” cuenta con reparto de ensueño en el que encontramos desde grandes estrellas como Charlton Heston (Moisés), Anne Baxter (Nefertari), Yul Brynner (Ranses II), John Derek (Josué), Debra Paget (Lilia) y Edward G. Robinson (Datán) hasta actores de la talla de John Carradine (Aarón) y Vincent Price (Baka). Definitivamente un film con un glorioso reparto en el que se descubren dos corrientes, la melodramática y la épica-bíblica y varios temas, el sentido de la libertad, el poder y la ambición o la búsqueda del propio destino.
Cinta basada en las novelas Pillar of Fire de J. H. Ingraham, On Eagle's Wing de A. E. Southon y Prince of Egypt de Dorothy Clarke Wilson, relata la historia de Moisés, un príncipe egipcio que descubre su origen judío y se transforma en el líder de su pueblo. Cecil B. DeMille como todo un gran narrador cinematográfico, que sabe manejar como nadie las escenas de grandes masas y otorgar un buen ritmo a cintas de extensísimo metraje, dota a la cinta con un excelente trabajo de producción y ambientación, gracias a esos monumentales decorados de cartón-piedra que recrean con exactitud el ambiente del Egipto antiguo.





La colosal cinta de Cecil B. DeMille sigue siendo hoy en dí­a una de las más representativas de ese tipo de cine grandilocuente, en donde la magnitud de la historia que narra se ve acompañada por un tratamiento visual sumamente espectacular, repleto de escenas de masas, de decorados gigantescos y de efectos especiales impresionantes teniendo en cuenta el año en que se rodó la cinta (1955), y que sigue siendo en nuestros dí­as un fantástico ejemplo de lo bien que pueden resultar los efectos visuales realizados de manera artesanal, pero con muchí­simo ingenio.
“Los Diez Mandamientos” contiene escenas espectaculares que se apoderan por completo de la pantalla grande, y más aún teniendo en cuenta que las pocas escenas intimistas del film, como por ejemplo el encuentro entre Moisés y su verdadera madre, no son del todo convincentes. Pero por suerte para DeMille el cine es ante todo, imagen (recordemos que empezó siendo mudo), y visualmente hablando, la fuerza de la cinta es notable. Como consecuencia de lo dicho es indudable que los mejores momentos del film coinciden con las secuencias más espectaculares, como: la construcción y colocación del obelisco en la ciudad de Gocen, el éxodo, la persecución del faraón y la secuencia del Mar Rojo.







La secuencia del éxodo resultó muy complicada de rodar, ya que se contó para ella con 12.000 extras y unos 15.000 animales. Según se dice, DeMille escogió a Charlton Heston por su gran parecido con la estatua que esculpió Miguel Ángel sobre la figura de Moisés. Para la separación del Mar Rojo se filmó el vertido de 1.350.000 litros de agua en un tanque, de tal forma que proyectándose luego al revés daba la sensación de que se separaba. El decorado de la ciudad de Gocen es uno de los más gigantescos jamás construido.
“Los Diez Mandamientos”, con su gran éxito comercial en su época, es el legado de Cecil B. DeMille- ya que fue su última cinta como director (aunque continuo su carrera como productor)- de más de cuarenta años de realizar cintas de un director que sabí­a cómo entrar al público. Fiel a sus costumbres, aquí­ vemos escenarios pintados, escenas de orgí­as de masas caracterí­sticas de DeMille, partituras musicales soberbias, el color, que llega a ser tan llamativo, como a veces exagerado, pero siempre con la premisa de incrementar la vistosidad y el tema de la pretensiosa religiosidad.




Este gran film, Ganó un Premio Oscar de la Academia a los Mejores Efectos Visuales, y obtuvo otras 6 Nominaciones (a la Mejor Película, Mejor Dirección Artística, Mejor Fotografía, Mejor Montaje, Mejor Sonido, y Mejor Diseño de Vestuario). Debemos de saber que la escena de Moisés abriéndose paso por el mar Rojo es ya clásica en la historia del cine.

1 comentario:

  1. una gran pelicula. hasta hoyno tiene comparacion.

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