lunes, 25 de abril de 2011

CAPITULO 56: CAVALCADE - CABALGATA (1933)




“Cabalgata” es una cinta donde se repasa la vida de la sociedad inglesa desde el Día de Año Nuevo de 1899 hasta 1933. Todo desde el punto de vista de una pareja de londinenses Jane y Robert Marryot (interpretados por Diana Wynyard y Clive Brook). La crónica incluye La Segunda Guerra Boer, la muerte de la Reina Victoria, el hundimiento del Titanic y la Primera Guerra Mundial. La cinta está dirigida por Frank Lloyd y escrita por Reginald Berkeley basándose en la obra original del mismo título de Noel Coward. El film ganó 3 premios Oscar de la Academia: Mejor Película, Mejor Director (Frank Lloyd) y Mejor Dirección Artística (William S. Darling).
La historia de Gran Bretaña durante los primeros 33 años del siglo XX es reflejada a través de las desventuras de dos familias -de diferente nivel social y cultural- que sufrirán toda clase de penurias y calamidades.
“Cabalgata” de Frank Lloyd es precisamente un desfile por el primer tercio del siglo XX. Se desarrolla a través del paralelismo entre los acontecimientos más importantes que acaecieron en esos años y la vida de varias personas -al estilo de “Forrest Gump” de 1994, simbolizadas por dos familias pertenecientes a clases sociales muy diferentes, una representada por los señores de una mansión victoriana y otra representada por el personal de servicio, en el marco de una Inglaterra que arrancaba el nuevo siglo anclada en sus -ya cada vez más desfasadas- tradiciones.
Relato duro sobre la vida y la pérdida de los seres queridos, que no solo tiene un gran fuerte dramático, sino que se destaca por su interesante planteo histórico, su visión sobre la guerra y la incorporación de diferentes acontecimientos sociales, políticos y culturales que fueron apareciendo en los años que la cinta hace referencia.


La historia se centra en una familia y cómo la misma debe sobrevivir a los diferentes cambios de la sociedad. El eje principal es la vida de una madre que comienza a ver como sus seres queridos van a ir siendo asesinados en diferentes acontecimientos, dejándola sola, triste y sin un objetivo para con su vida. El devenir de los Marryot y los Bridges, señores y criados, serán el motivo de esta producción -norteamericana, pero genuinamente británica.
Definitivamente el film marca un estilo narrativo lineal muy bien logrado. Las acciones principales que dan forma al relato mantienen una relación pura con la época en la que la historia se cuenta, en un rango de poco más de treinta años (de 1900 al 1933), que muestra una mirada limitada, pero acertada, profunda y muy interesante, sobre la sociedad inglesa.
El argumento da inicio con la presentación de la Segunda Guerra Boer, en África, mostrando, desde el comienzo, una intensión de sufrimiento y agonía por parte de la sociedad que introduce, de manera muy correcta, los sentimientos y emociones que van a ir apareciendo luego, mientras los minutos vayan pasando. Es así como se van creando las personalidades de los diferentes personajes y la relación de fraternidad y respeto entre cada uno de los integrantes de la familia protagonista. Estas descripciones permiten que, luego de que vayan apareciendo los diferentes hechos y quiebres, las emociones se puedan sentir y puedan cobrar intensidad y sentido. Es así, como van apareciendo diferentes situaciones históricas paralelas que van acompañando la narración y van desarrollando ese clima realista y melancólico que siempre está presente, como por ejemplo: la muerte de la Reina Victoria, el hundimiento del Titanic y la Primera Guerra Mundial.


Ahora bien, cabe destacar que la segunda parte de esta historia, o sea desde la muerte de la Reina, está mucho mejor lograda visual, actoral y sonoramente, gracias al cambio de matices que se pueden apreciar por el lado de los planos, los recursos utilizados para contar la historia y, principalmente, porque se va dejando de lado una sobreactuación muy marcada por parte de casi todos los intérpretes que empeora el realismo de la primera hora de proyección. Aquí hay tomas ingeniosas e imponentes visualmente (el paso de los años durante la guerra o ese momento en la terraza); una utilización muy correcta de la música y un aprovechamiento muy bien logrado de cada una de las premisas que se van tocando y van magnificando el mensaje de la cinta.
El trabajo realizado por los intérpretes va madurando mientras los minutos van pasando y se pasa de una sobreactuación algo molesta, a una verosimilitud muy fuerte. Diana Wynyard, la madre, es indudablemente quien mejor encarnó su rol. La agonía, la pena y esa tristeza que se puede apreciar cuando se va enterando de la realidad, están muy bien lograda y emociona. Clive Brook, también está muy bien, en especial en los minutos finales y en algunas tomas muy separadas que lo tienen como protagonista. Una O'Connor que está muy sobreactuada en casi todos los momentos en los que aparece, en especial cuando llora e intenta hacer creíble los sentimientos y cada una de las reacciones que va teniendo.


La cinta justifica -tuvo suerte de no tener demasiada competencia- sus premios y si se le hubiese concedido el Oscar a Diana Winyard por su interpretación como Jane Marryot no hubiese extrañado en absoluto. Los caminos de ambas familias se entremezclan una y otra vez, y de forma absolutamente dramática en el tramo final de la cinta, hecho poco creíble, pero que LLoyd aprovecha para no dejar flecos al final del film. La secuencia de Jane Marryot expulsando de su casa a Ellen Bridges es de lo mejor de la cinta y viene a ser como el último coletazo de una clase social -la victoriana- que se resistía a que otra clase social -la obrera- se instalara en su mismo piso.
“Cabalgata” es una cinta que tiene sus inconvenientes, principalmente en la primera parte, pero que son camuflados gracias al muy bien logrado trabajo de cámaras, a la música que acompaña muy bien la narración, y a la fuerte historia que se va intensificando minuto a minuto. Una muy interesante propuesta, intensa, dramática y para pensar.

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