martes, 12 de abril de 2011

CAPITULO 43: PLATOON - PELOTON (1986)




La historia comienza cuando el recluta Chris Taylor (Charlie Sheen), es enviado a Vietnam. Se une a una unidad de infanterí­a y comienza su participación en la guerra. Su inocencia pronto se convierte en cinismo a medida que experimenta la dura vida de la infanterí­a en la jungla, al presenciar asesinatos y actos ilegales. Finalmente, Taylor toma parte en una venganza contra un superior, acto denominado comúnmente “fragging“, y que consistí­a en acabar con la vida de un compañero mediante una granada de mano.
El film puede entenderse como una guerra por el alma de Taylor y el resto de la unidad. Mientras que los enemigos siguen siendo los vietnamitas, Taylor se ve envuelto en una lucha entre dos sargentos, Bob Barnes (Tom Berenger) y Elías Grodin (Willem Dafoe). Finalmente, Taylor toma partido por Elías, que ha asumido la contracultura ética de los años 60. Durante una batalla contra los vietnamitas, Elías es asesinado por Barnes y al final del film será Taylor el que acabe con Barnes.
“Pelotón” es quizás la cinta que de manera más realista ha tratado la guerra de Vietnam. Muchas han sido las cintas que han tratado el tema de esta guerra, y alguna realmente buena como “Apocalipsis Ahora”, aunque esta última quizás se desmarca un poco de lo que es propio de una guerra para entrar más en facetas de locura y desesperación.
El film obtuvo cuatro Oscar de la Academia (Mejor Película, Mejor Director (Oliver Stone), Mejor Montaje y Mejor Sonido). A la vez también obtuvieron nominaciones: Tom Berenger y Willem Dafoe al Mejor Actor de Reparto, Mejor Fotografí­a (Robert Richardson) y Mejor Guión Original (Oliver Stone).



Cuando Stone rodó la cinta tení­a en mente filmar toda una trilogí­a sobre el conflicto de Vietnam, y esa idea fue llevada a la práctica con los rodajes posteriores de “Nacido el 4 de Julio” de 1989 y “El Cielo y la Tierra” de 1993. En “Nacido el 4 de Julio” nos cuenta la historia de un soldado que acaba parapléjico en la guerra y de vuelta a su paí­s se da cuenta de que todo el sacrificio que hizo por él no tiene ningún reconocimiento de modo que termina convirtiéndose en un estandarte del movimiento antibelicista. En “El Cielo y la Tierra”, la menos reconocida de la trilogí­a, se estudia el tema de las relaciones personales entabladas entre los soldados americanos y las mujeres nativas, cómo en tiempos de guerra todo es diferente a lo que sucede cuando ésta acaba.
Además de dirigir la cinta, Oliver Stone confeccionó también el guión, y en este sentido hay que destacar su labor como guionista y esto demuestra que el hecho de que confeccione sus propios guiones no es ninguna maní­a ni egocentrismo, ya que sus primeros éxitos en el cine fueron como guionista. Y, realmente no se le puede regatear este hecho, y se le puede considerar el más prolí­fico -y tal vez, el mejor guionista y más variado en temas que existe en la actualidad.
En “Pelotón” lo que más sorprende es el enorme realismo que ha conseguido captar con la cámara, la guerra parece totalmente real, las inquietudes, los temores y la desesperación están perfectamente retratados en esta visión americana de lo que la guerra de Vietnam supuso para esas tropas americanas. En este punto la intención del director queda muy clara y la realidad vietnamita no interesa en absoluto porque pasa del tema por completo, es una visión americana de la propia América, ya no sólo de su ejército sino de toda su sociedad.
Uno de los temas más interesantes quedan patentes desde un principio, ¿quiénes van a la guerra de Vietnam? Pues los pobres, los que no tienen nada y que deben luchar por defender el modo de vida americano para que los que tienen dinero en el paí­s puedan seguir disfrutando de su comodidad y seguir explotando a los que una vez vengan de la guerra sigan sin tener nada. ¿Es irónico verdad?, los que más tienen que perder no pelean sus batallas, mandan a otros en su lugar.
Nada más que llegan los nuevos reclutas a Vietnam (magnifico plano en el que vemos como se abre la puerta del avión para dejar en tierra a los soldados) se percatan de lo que se van a encontrar más adelante, desmoralización, miedo, locura y un sinfí­n de problemas que desembocan en lo que en muchas ocasiones en el cine se habí­a dejado de lado, las drogas. La enorme cantidad de drogas que podí­an consumir los soldados para olvidar y alejarse de la realidad no habí­an sido reflejados en el cine, y la verdad es que fue una forma de evasión muy común durante esa guerra, hasta ese punto se ha recreado la cinta, consiguiendo un alto grado de realismo y de fidelidad en torno a unos acontecimientos que otras veces no han sido mencionados.
Algo de verdad curioso es que el propio Oliver Stone participó en la guerra de Vietnam y en parte sus experiencias son las que muestra en el film a través de Chris Taylor (Chalie Sheen).
Si en “Apocalipsis Ahora” (1979, F.F. Coppola) podemos ver la mejor secuencia jamás filmada sobre un ataque de helicópteros también debemos estar de acuerdo en que la secuencia de “Pelotón” con los helicópteros disparando en cámara lenta sobre los que están acabando con Elí­as Grodin (Willem Defoe) es sensacional y no queda demasiado alejada de la que aparece en la cinta de Coppola.
Para aportar una variante diferente a la puramente militar, Stone nos incluye un enfrentamiento entre dos sargentos dentro del mismo pelotón, Elí­as Grodin y Bob Barnes, el primero de ellos el más honesto y compañero de sus compañeros, mientras que el segundo mucho más agresivo y violento a la vez de injusto. Esta lí­nea argumental paralela a la propia guerra que se desarrolla a su alrededor nos dan una idea lo que puede suceder cuando hay tantas clases de personas tan diferentes dentro de un mismo grupo, no diferentes en el color de piel sino en la manera de pensar.




Otro aspecto interesante es la diferencia que encontramos entre los soldados cuando son novatos respecto a lo que vemos cuando ya son veteranos, y un claro ejemplo es el de Chris Taylor (Charlie Sheen), parece un blandengue cuando llega a Vietnam, se desmaya, tiene miedo, etc., pero cuando está acabando el film cambia drásticamente, ya no es tan asustadizo, pelea sus propias batallas, asume su responsabilidad y sobre todo se ha desinhibido de la estricta moral con la que llegó (las formas son importantes) y termina haciendo lo mejor que puede hacer (destruir a Bob Barnes) sin importarle lo que ha hecho, tení­a que hacerlo y lo hizo. Ese cambio que experimenta queda perfectamente reflejado en una frase promocional que acompaña al cartel del film: “La primera ví­ctima de la guerra es la inocencia”.
En definitiva, Stone quiere mostrarnos que estos soldados más que luchar contra el enemigo acaban sufriendo una lucha contra sí mismos porque el patriotismo es un sentimiento muy digno pero al final la realidad de la guerra no entiende de banderas sino de crueldad, locura, violencia y muerte.
El film supuso el espaldarazo definitivo en la carrera varios de los actores principales (casi todos los actores eran noveles o con muy poca experiencia) como en el caso de Charlie Sheen, Tom Berenger (vení­a de la televisión) y Willem Dafoe, además de suponer un magní­fico comienzo para actores como Johnny Depp y Forest Whitaker.
En cuanto al director Oliver Stone está claro que el éxito de la cinta lo catapultó prácticamente hasta la cima de su profesión, pudiendo entonces elegir proyectos más personales sin problemas de financiación. Stone parte limita su radio de acción a lo que sabe y ha vivido. Así­ añade una dimensión social a la cinta, con su crí­tica del uso de los pobres, los incultos y los negros como carne de cañón. (más adelante, su carrera tocarí­a cualquier tema polí­tico o social e incluso de aventuras).


En definitiva, la dirección y el montaje son soberbios y de gran dificultad, con una buena fotografía y una enorme banda sonora, que se reduce por completo al fabuloso Adagio de Barber para cuerda el cuál se compenetra perfectamente con las imágenes e imprime mayor dramatismo al film. El resto son diversas canciones de la época que no ayudan a construir el estado emocional de la cinta cosa que si sucede con el Adagio. Evidentemente no es un tema original, pero cuando algo ya compuesto cumple a la perfección con los requisitos de la cinta es una pérdida de tiempo componer algo original, siempre se deberí­a utilizar lo idóneo para cada film independientemente de dónde o cuándo proceda.
El film, contado desde el punto de vista del soldado Chris Taylor (Charlie Sheen), no tiene un eje narrativo delimitado con claridad. Simplemente se va contando el devenir de un pelotón de soldados en la guerra, teniendo más importancia la evolución psicológica de los personajes que la propia historia que hay de fondo, que apenas tiene interés. Aparte de este rico retrato psicológico en imágenes y diálogos directos entre soldados, “Pelotón” impresiona sobre todo durante sus fases de combate. Tras una breve presentación de los novatos aterrizando en un avión de transporte, se les mete directamente en el horror sin apenas paréntesis y sin que el espectador haya asimilado todavía lo que se va a suceder ante sus ojos, lo que supone un gran acierto del film. Si añadimos además, un espectacular sonido y tres o cuatro memorables secuencias de combates en la selva, entendemos del porqué del éxito en taquilla de este gran film.

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