miércoles, 6 de abril de 2011

CAPITULO 37: MY FAIR LADY - MI BELLA DAMA (1964)




Londres de 1912, al caer la noche,  Eliza Doolittle, una joven vendedora de flores del Covent Garden conoce al experto lingüista Henry Higgins; después de mantener un altercado sobre las distinciones de clases verbales. Fruto de ese primer encuentro, Eliza parece predispuesta a visitar al señor Higgins con la intención de convertirse en una distinguida dama. Higgins asegura a su acompañante, el Coronel Pickering, que en el plazo de seis meses, puede transformar a Eliza en toda una dama, con solo enseñarle a hablar correctamente el inglés. De esta forma, Higgins imparte lecciones de dicción a la florista inglesa, a cambio de que ésta se transforme en una dama que frecuente los selectos círculos de la aristocracia londinense. Durante la fase de aprendizaje, Higgins y su compañero, el Coronel Pickering, reciben la imprevista visita del padre de Eliza, Alfred Doolittle, un deshollinador, quien pretende sacar beneficio económico de esta situación y, de esta forma sufragar los gastos ocasionados por su adicción al alcohol y por la celebración de su segunda boda.
Los films de George Cukor se podría decir que fueron las más opulentas y elegantes del Hollywood clásico. Mas por el hecho de contar con grandes presupuestos y conseguir la espectacularidad que los mismos les otorgaban (algo que puede apreciarse también en Cecil B. De Mille), el cine de Cukor tiene una capacidad envolvente y a la vez el trazo fino y preciso de algunos de los grandes nombres que como en su caso giraron en torno a los géneros aparentemente más livianos como la comedia o el musical aunque no siempre. “Mi Bella Dama” es quizá la apoteosis de su visión del espectáculo como cual derivado de Broadway a su vez inspirado en una creación de George Bernard Shaw.



George Cukor dirigió con su habitual elegancia y maestría esta magnífica versión cinematográfica basada en el musical de Lerner y Loewe que adaptó Pygmalion, de George Bernard Shaw, a los escenarios de Broadway. La puesta en escena es espectacular y las interpretaciones insuperables. Tenemos uno de los mejores y más agradables musicales de la historia del cine, en el que el genio Cukor da rienda suelta a toda su pericia tras la cámara. “Mi Bella Dama” supondría la última gran producción en la que intervendría, y por la que ganó su único Oscar, al mejor director.
El profesor Higgins (Rex Harrison), un autosuficiente intelectual de la alta sociedad inglesa se propone como reto la realización de un experimento: la conversión de una vulgar e ignorante presencia de las tantas que él contempla de lejos en toda una personalidad de la élite. Es así que la elección recae en la dama del título, la dulce pero poco afortunada Eliza Doolitle (Audrey Hepburn en su punto), una vendedora de flores a la cual el no menos ingenuo profesor abrirá de par en par sus puertas sin saber que trastocará su vida por completo. Hepburn le da la réplica perfecta, con una interpretación llena de dulzura y humanidad, característica vitalicia en esta gran actriz.
El Productor, Jack Warner insistió en Audrey Hepburn para el film, quien aceptó el papel con la condición de poder cantar ella misma, sin una doble de voz. A pesar de que Hepburn iba rechazar el papel en un principio porque quería que se lo dieran a Julie Andrews. Hepburn trabajó muy duro para fortalecer su habilidad de cantante y hacerse con el acento cockney en la primera parte de la cinta. Pero a pesar de los meses de entrenamiento, Cukor y Warner prefirieron sustituirla con la música interpretada por Marnie Nixon, una traición humillante que probablemente le costó a Hepburn una nominación al Oscar. Marni Nixon la sustituyó en todas las canciones, excepto en `Just You Wait, Mr. Higgins´, que no es el mejor número musical del film. Probablemente no existe en el mundo nadie más cautivador que Audrey Hepburn interpretando “Mi Bella Dama”, uno de los musicales más encantadores que se hayan realizado nunca.



El orden de las canciones se siguió fielmente, excepto para “With a little bit of luck”. Es el tercer número musical en la obra de teatro, pero en la cinta es el cuarto. Además, la canción está dividida en dos partes en la obra, la primera cantada cuando Eliza da a Alfred parte de sus ganancias, antes de tomar la decisión de ir a recibir clases de Higgins; la segunda parte la canta Alfred Doolitle al enterarse de que Eliza está viviendo con Higgins. En el film, toda la canción la canta tras el número musical “I'm an ordinary man”. El instrumental “Busker Sequence”, que abre la obra tras el “Overture” es el único número musical omitido en el film.
Cukor y el fotógrafo Cecil Beaton construyeron este film con magia visual y sonora, con unas actuaciones realmente destacables, sobre todo del trí­o protagonista, inspirándose en la comedia del autor George Bernard Shaw. Magní­fica restauración de decorados diseñados casi en su totalidad por Beaton, con algunas aportaciones de Cukor, representando la magia exclusiva de aquellos años, escenarios recuerdo de la maravillosa ciudad de Londres. Y precisamente todo se inicia en uno de esos sitios legendarios de la ciudad inglesa, en concreto el mí­tico Covent Garden, donde la protagonista, Audrey Hepburn interpretando el papel de Eliza Doolittle, una vendedora de flores, de carácter rudo y maneras toscas, se encuentra en una frí­a y lluviosa noche con nuestros otros dos protagonistas, saliendo de una ópera de los alrededores.
Así­, un misógino y clasista profesor de fonética británico, para quien el origen de la existencia de clases está en la pronunciación, prosodia y vocabulario de la lengua materna utilizada, el profesor Henry Higgins (magní­fico Rex Harrison), y un misántropo coronel del ejército británico y estudioso de las lenguas exóticas, coronel Pickerling (Wilfrid Hyde-White) apalabran una apuesta que implicará de lleno a la vendedora de flores. Llevando la cinta en todo momento a situaciones y escenarios mágicos, con inolvidables momentos como la asistencia y presentación en (la alta) sociedad de Eliza en Ascott , o el baile en la embajada en honor de la reina de Transilvania, pasando también y sobre todo por la maravillosa aportación del padre de la protagonista Alfred Doolitlle (increí­ble Stanley Holloway) y su inolvidable “…with a little bit of luck…”, o su discurso sobre los prejuicios y ataduras de la mediana y alta burguesí­a respecto a los de su clase original: los humildes.


“Mi Bella Dama” ganó 8 Oscar de la Academia, de las 12 nominaciones que obtuvo (Mejor Película, Mejor Director, Mejor Actor Protagonista, Mejor Fotografía en color, Mejor Dirección Artística en color, Mejor Sonido, Mejor Banda Sonora Adaptada y Mejor Diseño de Vestuario en color); ganó 3 Globos de Oro de las 5 nominaciones  que ostentaba (Mejor Película Comedia o Musical, Mejor Director y Mejor Actor Comedia o Musical) y triunfo en los Premios BAFTA; como a Mejor Película y  Mejor Director.

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