lunes, 7 de marzo de 2011

CAPITULO 7: THE SOUND OF MUSIC - LA NOVICIA REBELDE (1965)




Los Oscar de 1966 fueron un duelo muy reñido entre dos films enormemente populares: “Doctor Zhivago”, de David Lean; y “La Novicia Rebelde”, de Robert Wise. Cada una partía con diez nominaciones, y cada una acabó con cinco estatuillas, aunque la de Wise se llevó los más importantes: Mejor Película y Mejor Director. El film de David Lean pareció fallido, sobre todo por un protagonista demasiado pasivo; pero es muchísimo mejor que el pastelón rebosante de almíbar que es “La Novicia Rebelde”.
En su época, “La Novicia Rebelde” desbancó a “Lo que el viento se llevó” como el film más taquillero de la historia en Estados Unidos; y hoy en día, según Box Office Mojo, adaptando el precio de las entradas a la inflación, es la tercera; sólo por detrás de “Lo que el viento se llevó” y “La guerra de las Galaxias”, con una recaudación equivalente a más de 1.100 millones de dólares. Tanto dinero la convierte en el film más popular de los 60 y en el musical de más éxito de la historia del cine en Estados Unidos.
Decir algo nuevo de “La Novicia Rebelde” es algo que se presenta como imposible. Además, son muchos quienes recuerdan cada una de sus secuencias y serían capaces de repetir sus diálogos o cantar sus canciones sin dificultad. Es una de esas películas con las que han crecido muchas generaciones y con la que alguna María quizá han aprendido hasta las notas musicales. Sin ser una gran película desde el punto de vista cinematográfico, el público la acogió desde el principio con entusiasmo, a la par que la crítica la tildaba de sensiblera y manipuladora de emociones. Por un lado tenemos la historia de la familia Trapp y de su patriotismo en una Austria ocupada por los nazis, y por otro la de una mujer que busca su lugar en el mundo y que pasa del recogimiento del convento a la algarabía de una casa llena de niños.



Los orígenes de “La Novicia Rebelde” son las memorias de Maria Augusta von Trapp, “The Story of the Trapp Family Singers”. El libro sirvió de base para dos películas alemanas de los 50 (“La familia Trapp” y “La familia Trapp en América”) y un musical de Broadway de los prestigiosos Rodgers y Hammerstein, estrenado en 1959. La película de Wise es una adaptación del musical.
 Curiosamente, los productores Darryl y Richard D. Zanuck le ofrecieron el proyecto a Robert Wise, quien lo rechazó por demasiado empalagoso. Después de que varios directores declinaran la oferta (entre los que se encontraban Gene Kelly y Stanley Donen), William Wyler aceptó. Él decidió contratar a Julie Andrews como protagonista y comenzó la preproducción y a localizar en Salzburgo. Wyler no estaba muy apasionado con “La Novicia Rebelde”, y cuando vio que podía dirigir “The Collector”, abandonó el proyecto. Entonces, los productores volvieron a Robert Wise, que aceptó porque la producción de “The Sand Pebbles”, que estaba preparando, se había retrasado.
“The Sound of Music – La Novicia Rebelde” se desarrolla en Austria, justo antes de que fuera invadida por los nazis, y cuenta la historia de Maria (Julie Andrews), una novicia con muy poca vocación religiosa, pero con unas ganas tremendas de cantar y vivir la vida. La madre superiora de su convento, para que aclare sus ideas, la manda una temporada a casa del capitán Trapp (Christopher Plummer), donde tiene que cuidar de sus siete hijos.


Recordamos cómo la película se abre con un travelling aéreo sobre las verdes praderas austriacas por las que corre y canta sor María, mientras las campanas de la Abadía llaman a la oración. La joven novicia se nos presenta como un espíritu vitalista y alegre al que le cuesta, aunque lo intenta, guardar las reglas y el horario de la comunidad… y al que le gusta cantar y sentir la alegría de vivir. Conocemos también el buen juicio de la Madre Abadesa y la acogida que los siete hijos del Capitán Von Trapp dispensan a María… y cómo la película da un tremendo giro dramático cuando los nazis entran en escena, para asistir finalmente a esa épica fuga tras el concurso musical y terminar atravesando la frontera en busca de libertad.
La Naturaleza como ámbito en que los personajes tratan de expansionarse y sentirse libres: lo necesitaba la novicia dubitativa, se lo enseñó a los niños vestidos con ropa de recreo, y al final de la historia vuelve a ser el marco para el inicio de una nueva vida en libertad. Pero vemos que primeramente se trata de una libertad interior, que debe ser alcanzada por una mujer que no sabe cómo encontrar la felicidad que su corazón ansía, lo mismo que le sucede a un Capitán atenazado por el dolor tras la pérdida de su mujer, y también a esos pequeños sometidos a la disciplina a golpe de silbato. Cada uno de los protagonistas de “La Novicia Rebelde” debe recorrer en primer lugar su camino de liberación interior –cada cual con su edad–, antes de disponerse a la fuga, cuando los nazis amenacen con someter al cabeza de familia. Llegado ese momento, entonces ya estarán preparados para los riesgos de la partida, y ya podrán alcanzar esa otra libertad, más de tipo socio-político… pero igualmente necesaria para dignificar a la persona.
Por eso, por encima de las circunstancias geo-políticas concretas, Robert Wise nos habla de la actitud vital liberalizadora de no tener miedo al pasado ni al futuro, de ser uno mismo para saber qué debe hacer con la vida. Ni los muros del convento pueden convertirse en refugio para un alma insegura o ser cárcel para sus inquilinas, ni el peso del dolor debe enterrar a los vivos y arrastrarles al desencanto. Valentía y coraje para superar un estado de sinsentido de la vida y para no temer el riesgo que entrañan los afectos, para superar la guerra fría o la tensión abierta con la llegada de los nazis a Salzburgo. Unas dualidades que se repiten al estudiar las mismas canciones, pues si para el capitán suponen una mirada nostálgica a un pasado que se quiere olvidar, para sus hijos hablan de un jovial horizonte que el futuro les ofrece de la mano de su nueva niñera.





Sin duda, Wise no pretende hacer esas reflexiones existenciales sino únicamente que disfrutemos de los buenos sentimientos y de las canciones, donde sobresale la canción “The Sound of Music” al comienzo del film y el número musical de “Do Re Mi”, dinámico, muy alegre mostrando perfectamente cómo se han abierto los niños a María. En definitiva es un film entrañable donde hay muchas sonrisas y lágrimas de emoción, siempre con una puesta en escena kitsch y una mirada que intencionadamente se aleja de la realidad. Con ella, Julie Andrews enamoró a todos los espectadores por su elegancia, simpatía y belleza, unos niños deliciosos resultaban tan adorables para unos como excesivamente relamidos para otros, y todos disfrutamos de unas sencillas y melodiosas canciones en inglés, aunque su letra triunfó también en castellano.

No hay comentarios:

Publicar un comentario