martes, 15 de marzo de 2011

CAPITULO 15: BONNIE & CLYDE (1967)





En plena Depresión, Clyde Barrow y Bonnie Parker mataron a 14 personas en los dos años que duró su carrera criminal. Su territorio era el Medio Oeste y su arma, el letal rifle automático Browning. Clyde se hizo famoso por su extraordinaria capacidad para escapar y el despiadado uso que hací­a de esta poderosa arma, que utilizó durante sus atracos y para escapar de la cárcel, donde pasó algún tiempo. Su famosa huida de prisión atrajo la atención de Frank Hamer, un Ranger de Texas, que tendió una trampa a la pareja en una solitaria carretera rural. Bonnie y Clyde, dentro de su coche, un Ford V-8, y con sus armas en el asiento trasero, no tuvieron ninguna oportunidad aquel 23 de mayo de 1934. Encontraron la muerte acribillados por los rifles Browning de la policí­a: Clyde recibió 25 disparos, mientras que Bonnie fue alcanzada por 28 balas -aunque otras fuentes citan distintas cantidades de “balazos”-. Su destino fue el resultado de la combinación de la mano del hombre, la oportunidad y las armas.
Después del auge que viven en la pantalla, a finales de los años 50, las biografí­as de gángsters famosos de la época de la “Prohibición”, a partir de 1961 se produce una cierta paralización de este tipo de obras hasta que en 1967 ven la luz la matanza del dí­a de San Valentí­n (1967, Roger Corman) -una nueva recuperación de la figura de Al Capone- y "Bonnie y Clyde", el trabajo de Arthur Penn cuyas innovaciones formales marcarí­an buena parte del desarrollo posterior del género.



Trasladado al territorio de la delincuencia rural en el Medio Oeste Norteamericano, durante la “Depresión” subsiguiente al hundimiento de la Bolsa de Nueva York en 1929, el film narra la vida de dos atracadores, Bonnie Parker y Clyde Barrow, que se enamoran y recorren media América dejando tras de sí­ un rastro de muertes y delitos, llevando de cabeza a la policí­a estadounidense.
Clyde Barrow (Warren Beatty), un atracador de bancos de poca fama, ha salido de prisión. En plena depresión de los  años 30 vuelve a asaltar bancos. Conoce a Bonnie Parker (Faye Dunaway), una chica de pueblo que se siente aburrida y le acompaña. Mientras por una parte desarrollan sentimientos, juntos protagonizan una escalada de atracos y crí­menes cada vez más brutales, dejando en sus huidas tras de sí­ una estela de violencia y de sangre.
Durante dos años ambos recorren el suroeste de EE.UU. atracando bancos, gasolineras y restaurantes, y matan a doce personas -14, según otras fuentes-, la mayorí­a policí­as. En aquella época de crisis económica -derivada del “crack de Wall Street” en octubre de 1929-Bonnie y Clyde son vistos como una pareja romántica, considerados héroes populares y convertidos en leyenda. Los asaltantes se transforman en un sí­mbolo de rebeldí­a contra una sociedad que les negó oportunidades.



Un clásico del género de atracos de bancos, ambientado en la época entre las dos guerras. El protagonismo del automóvil como medio de huir de una población a otra constituye un avance de las futuras “road movies”, los films cuya acción se desarrolla en la carretera. La relación sentimental entre los protagonistas es otro elemento diferencial respecto a los habituales films de atracadores. Fue el film que lanzó a Faye Dunaway al estrellato. Ganó dos Oscar y fue nominada a otros nueve.
Aburrida de la vida provinciana, una camarera, Bonnie Parker, es fácilmente seducida por las fanfarronadas del atracador Clyde Barrow, que le promete un emocionante futuro. En compañí­a de C.W. Moss, un mecánico, y de Buck, el hermano de Clyde, y su esposa, forman la banda de Barrow y se dedican a atracar bancos. Sus frecuentes apariciones en la prensa y la aureola de héroes populares que les rodea, satisfacen las ansias de fama de Bonnie. Sin embargo, poco a poco, el cerco de la policí­a se va cerrando sobre ellos, y, en una emboscada, Buck muere y Blanche queda ciega. Moss encuentra un refugio para todos ellos en la casa de su padre y Bonnie consigue que la prensa publique un poema suyo, pero la sensación de que la muerte les ronda de cerca es cada vez mayor. Será finalmente el padre de Moss quien les traicione, a cambio de que se garantice la seguridad de su hijo. En un claro, Bonnie y Clyde mueren acribillados como dos muñecos de trapo por el fuego cruzado de la policí­a.



Sobre la multiplicidad de recursos utilizados en este film, sobre el “halo poético” que se desprende de la historia y sobre la voluntad estética que preside la narración se funda la influencia que “Bonnie y Clyde” ejercerí­a sobre muchos otros tí­tulos posteriores que, sin embargo, revelan, con más frecuencia de lo deseable, la dificultad para conseguir la conexión interna que, pese a todo, refleja el trabajo heterodoxo de Arthur Penn.
Aunque el uso que haceArthur Penn de la violencia es mucho más complejo, sofisticado y profundo que en la mayorí­a de los films que siguieron.  Bonnie y Clyde” es todaví­a el inquieto progenitor del cine de la brutalidad que caracteriza a gran parte de la cinematografí­a norteamericana contemporánea.

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